La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. De estas y otras innumerables maravillas que la Historia conserva, no sobre hechos ya pasados, sino de realidades permanentes y localizadas -serÃa demasiado prolijo para mÃ, que pretendo otro objetivo distinto, el enumerarlas todas-, de todo esto, digo, que den una explicación los incrédulos éstos, que se niegan a dar fe a las divinas letras. No tienen otra razón para negar su origen divino más que el contener realidades increÃbles, lo mismo que estos hechos de los que venimos hablando.