La Ciudad de Dios

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Cuando uno padece algún mal, sea por la perversidad o el error de un tercero, peca, ciertamente, el hombre que por ignorancia o injusticia causa un mal a cualquiera; pero no peca Dios, quien por un justo, aunque oculto designio, permite que esto suceda. Pero hay penas temporales que unos las padecen solamente en esta vida, otros después de la muerte y otros ahora y después. De todas maneras, estas penas se sufren antes de aquel severísimo y definitivo juicio. Mas no todos los que han de sufrir tras la muerte penas temporales caerán en las eternas, que tendrán lugar después del juicio. Habrá algunos, en efecto, a quienes se perdonará en el siglo futuro lo que no se les había perdonado en el presente26; o sea, que no serán castigados con el suplicio eterno del siglo futuro, como hemos hablado más arriba.

CAPÍTULO XIV

Penas temporales a las que está sujeta la humana condición durante esta vida






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