La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Está escrito: Un yugo pesado se cierne sobre los hijos de Adán desde el día que salen del vientre materno hasta el día de su sepultura en el seno de la madre común28. Esta sentencia es absolutamente necesario que se cumpla, y hasta tal punto que los recién nacidos, libres ya del único vínculo que los tenía esclavizados, el pecado original, por el baño de la regeneración padecen innumerables calamidades, incluso algunos de ellos los asaltos de los espíritus malignos. ¡Y ojalá que tales sufrimientos no les perjudiquen si llega el caso de terminar su vida en estos primeros años, precisamente por haberse enconado más su sufrimiento hasta expulsar el alma del cuerpo!
CAPÍTULO XV
Toda la obra de la gracia que nos redime de las profundidades del mal inveterado pertenece a la renovación del mundo futuro