La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios CAPÍTULO XIX
Impunidad de todos los pecados, prometida -según otra opinión- incluso a los herejes, a causa de ser partícipes del cuerpo de Cristo
Hay un tercer grupo de los que prometen la liberación de los suplicios eternos a los hombres. Pero éste no lo promete a todos, sino solamente a aquellos que hayan sido purificados con el bautismo de Cristo y lleguen a participar del cuerpo de Cristo, sea cual fuere su vida o las herejías o impiedades en que hayan vivido. Su afirmación la respaldan con aquel texto de Jesús: Éste es el pan que ha bajado del cielo, para que quien coma de él no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma pan de éste vivirá para siempre38. Éstos, por consiguiente, han de ser arrancados necesariamente de la muerte eterna -dicen ellos- y conducidos un día a la vida eterna.
CAPÍTULO XX
Impunidad de todos los pecados, prometida -según una cuarta opinión- únicamente a los regenerados en el catolicismo, aunque luego se hayan precipitado en multitud de crímenes o errores