La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Todavía existen algunos que prometen la liberación de las penas del Infierno, pero solamente a quienes perseveren en la Iglesia Católica, aunque vivan mal dentro de ella. Su argumento estriba en esta frase: El que resista hasta el final se salvará40. Dicen que éstos, bien que pasando por el fuego, se salvarán, gracias al fundamento en que se apoyan. De él dice el Apóstol: Un cimiento diferente del ya puesto, que es Jesucristo, nadie puede ponerlo. Pero encima de ese cimiento puede uno edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja: la obra de cada uno se verá por lo que es, pues el día aquél la pondrá de manifiesto, porque ese día amanecerá con fuego, y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada obra: si la obra de uno resiste, recibirá su paga; si se quema, la perderá. Él sí quedará con vida, pero como quien pasa por un incendio41.
La vida de cualquier católico, cristiano -afirman quienes así piensan- tiene a Cristo como fundamento; fundamento que no alberga herejía alguna por estar todas ellas desgajadas de la unidad de la Iglesia. Por consiguiente, gracias a este fundamento, aun cuando un cristiano católico lleve una vida malvada, como quien hubiera edificado encima con madera, heno o paja, siguen pensando que se salvará, «pasando por un incendio», es decir, que será liberado después de sufrir los tormentos de aquel fuego con el que serán castigados en el juicio final los malvados.