La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios CAPÍTULO XXII
Sentencia que exime de la condenación del juicio los delitos acompañados de limosnas
Me he encontrado también con quienes piensan que únicamente se abrasarán eternamente en el fuego de aquel suplicio los que descuiden hacer limosnas proporcionadas a sus pecados, según aquello del apóstol Santiago: Habrá un juicio sin misericordia para quien no tuvo misericordia42. Luego quien la haya tenido -afirman-, por más que su conducta no haya mejorado, sino que su vida, entre limosna y limosna, haya transcurrido de una forma escandalosa y depravada, tendrá un juicio con misericordia. Es decir, que o no recaerá sobre él condenación alguna, o bien, tras un lapso de tiempo más breve o más largo, será indultado de su condenación. He aquí la razón -piensan ellos- por la que no ha querido evocar ninguna otra cosa más que las limosnas hechas o las omitidas, cuando se siente como juez de vivos y muertos, en las palabras que dirigirá a los de su derecha para otorgarles la vida eterna, y a los de su izquierda para condenarlos al suplicio eterno43.