La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por otra parte, ¿cómo se entiende que el suplicio eterno se tome como un fuego de larga duración, mientras la vida eterna se acepta como sin término, siendo así que Cristo, en un mismo pasaje, en idéntica sentencia y comprendiendo a ambos, dijo: Éstos irán al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna50. Si ambos destinos son eternos, entendamos necesariamente ambos con una duración limitada, o ambos interminables, sin fin. Los dos están expresados en una identidad correlativa: por un lado, el castigo eterno; por otro, la vida eterna. Decir en la misma frase y con idéntico sentido: «La vida eterna será sin término, el castigo eterno tendrá término», es una incoherencia excesiva. Concluyendo, pues: como la vida eterna de los santos no tendrá fin, tampoco el suplicio eterno de los condenados lo tendrá, sin la menor duda.
CAPÍTULO XXIV
Se refuta la opinión de quienes en el juicio de Dios patrocinan un indulto general a todos los reos por las oraciones de los santos