La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 4. Por lo demás, a aquellos que opinan haberse dicho más como amenaza que como realidad: Apartaos de mÃ, malditos, id al fuego eterno58, y también: Éstos irán al castigo eterno59, y: Su gusano no morirá, y el fuego no se apagará60, asà como otros textos parecidos; no soy yo, es la misma divina Escritura la que los refuta y los confunde de la manera más evidente y más completa.