La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Esta justicia de Dios, que es don de la gracia, totalmente gratuito, la desconocen quienes pretenden edificar su propia justificación sin someterse a la justicia de Dios, que es Cristo69. Y es en esta justicia donde se encuentra esa bondad tan grande de Dios, a la que alude el salmo: Gustad y ved qué bueno es el Señor70. Y nosotros, gustando esta bondad durante nuestro exilio sin llegar a la saciedad, estamos más bien hambrientos y sedientos de ella para que, por fin, cuando lo contemplemos como es, nos saturemos de ella71. Así se cumplirá lo que está escrito: Quedaré saciado cuando se manifieste tu gloria72. Así es como Cristo da colmo a su inmensa bondad con los que esperan en Él.