La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios De suerte que, habiendo, según ellos, en el cuerpo y en el alma diversos grados de belleza, y no pudiendo tener existencia si no tuvieran figura alguna, concluyeron tenía que haber algo en que existiera la primera e inmutable y, por tanto, incomparable; y pensaron con toda razón que allí se encontraba el principio de las cosas, que no pudo ser hecho, y del cual se hicieron todas ellas. Así lo que puede conocerse de Dios, Dios mismo se lo ha puesto delante cuando lo invisible de Dios resulta visible para el que reflexiona sobre sus obras, también su eterno poder y su divinidad. Por Él fueron creadas también todas las cosas visibles y temporales².
Queda dicho lo que se refiere a la que llaman parte física, es decir, la natural.
CAPÍTULO VII
Los platónicos aventajan con creces a los demás en la lógica, es decir, en la filosofía racional