La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios También en la filosofía moral los platónicos tienen la primacía
Queda por tratar la parte moral, que en griego se llama ética, en que se trata del bien supremo. Si referimos a él todas nuestras acciones, y lo buscamos no por otro bien, sino por sí mismo, y al fin llegamos a conseguirlo, no es preciso buscar más para ser felices.
En efecto, se ha llamado fin, porque todas las demás cosas las buscamos por él, y a él en cambio sólo por sí mismo. Con relación a este bien beatífico, unos afirman que le viene al hombre del cuerpo; otros del alma, y otros de entrambos. Como veían que el hombre está formado de alma y cuerpo, juzgaron que era natural tenía que venirle el bien de uno de estos dos o de los dos, con un bien final con el que fueran felices, al cual dirigieran todo lo que hacían y no tuvieran que buscar otra cosa a qué referirlo. Por ello, cuando otros añadieron un tercer género de bienes, llamado extrínseco, como el honor, la gloria, el dinero o cosa semejante, no lo añadieron como objetivo final, es decir, de suerte que fuera apetecido por sí mismo, sino por otro; y así este género de bienes sería bueno para los buenos y malo para los malos.