La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios En cambio, que aparezcan estas perturbaciones en los hombres es debido a la necedad o a la miseria, pues aún no somos felices con la perfección de la sabidurÃa que se nos promete al fin, cuando nos veamos libres de esta mortalidad. Dicen, en cambio, que los dioses no están sujetos a estas perturbaciones porque no sólo son eternos, sino también felices. Dicen, sÃ, que tienen las mismas almas racionales, pero totalmente limpias de toda mancha y contagio. Por consiguiente, si los dioses no están sujetos a perturbaciones porque son vivientes felices, no miserables, y tampoco lo están los brutos porque son vivientes que no pueden ser ni felices ni miserables; resta que los demonios, como los hombres, están sometidos a las perturbaciones, porque son vivientes no felices, sino miserables.