La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Luego si el Dios soberano de todo se hace presente a las mentes de los sabios, con cierta presencia inteligible e inefable, aunque sólo a veces y como un brillante relámpago, cuando se despojan en lo posible del cuerpo, y no puede ser contaminado por ellos, ¿por qué se les sitúa a estos dioses lejos, en un lugar sublime, precisamente para no ser contaminados con el trato humano? Como si no fuera suficiente ver estos cuerpos etéreos, cuya luz ilumina la tierra cuanto es suficiente.
Además, si no se contaminan los astros al ser vistos, a todos los cuales llama dioses visibles, tampoco se contaminan los demonios por la vista de los hombres, aunque los vean de cerca. Pero ¿podrÃan contaminarse por las voces humanas los que no se contaminan con la viveza de los ojos, y por eso ponen a los demonios intermedios, para que se les comuniquen por su mediación las voces de los hombres, de quienes están lejos, a fin de perseverar lo más incontaminados posible?