La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Por consiguiente, los dioses podrían mezclarse con los hombres por la vista, oyéndolos o escuchándolos. Así se mezclan los demonios, como dije, sin contaminarse, y los dioses se contaminarían si se mezclasen. Dicen que los demonios son incontaminables, y contaminables los dioses. Y si se contaminan los demonios, ¿en qué pueden ayudar a los hombres después de la muerte para la vida feliz, a los cuales no pueden limpiar estando ellos contaminados? ¿Cómo pueden presentarlos limpios a los dioses incontaminados, entre los cuales y los hombres están constituidos mediadores?
Y si no les hacen este servicio, ¿de qué les aprovecha a los hombres la amistosa mediación de los demonios? ¿Acaso para que, después de la muerte, no pasen los hombres a los dioses por mediación de los demonios, sino que vivan unos y otros contaminados y así ni unos ni otros felices? A no ser que alguno trate de explicarlo diciendo que los demonios limpian a sus amigos a modo de las esponjas o cosas parecidas, de suerte que queden ellos tanto más sucios cuanto quedan los hombres más limpios sirviendo ellos de detergentes.