La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Los demonios mediadores, falsos y engañosos, que en sus muchas obras se muestran claramente miserables y malignos por la inmundicia de su espíritu, intentan, mediante el espacio de los lugares y por la agilidad de sus cuerpos aéreos, distraernos y apartarnos del perfeccionamiento de los ánimos; lejos de ofrecernos el camino hacia Dios, impiden que nos mantengamos en el camino. Ciertamente en este mismo camino, que es falsísimo y opuesto al error, por el cual no camina la justicia, ya que no es a través de la altura corporal, sino por la semejanza espiritual, esto es, incorpórea, como tenemos que ascender hacia Dios; en el mismo camino corporal, que disponen los amigos de los demonios por los escalones de los elementos, establecidos los demonios aéreos como mediadores entre los dioses etéreos y los hombres terrenos, piensan que los dioses tienen por fin principal no contaminarse por el contacto humano mediante el espacio de estos lugares.