Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ev: —No condeno un movimiento inculpable del alma, pero no sé si hay culpa en ir tras los bienes pasajeros abandonando el bien inmutable.
Ag: —Condenas, pues, lo que no sabes.
Ev: —Por favor, no exageres las cosas. Dije, en efecto: No sé si hay culpa alguna, para dar a entender que sin duda hay culpa; pues por esta palabra que dije: «no sé», indico suficientemente que me rÃo de la duda sobre una cosa evidente.
Ag: —Considera cuál es la verdad evidente que te ha obligado a olvidar tan pronto lo que poco antes dijiste. En efecto, si este movimiento procede de la naturaleza o de la necesidad, de ningún modo puede ser culpable, y, sin embargo, tan firmemente sostienes que es culpable, que juzgas irrisoria toda duda sobre este punto. ¿Por qué te ha parecido que debÃas afirmar o decir con alguna duda aquello de lo que tú mismo estás convencido de que es falso? Si la voluntad libre nos ha sido dada, has dicho, de manera que le sea como natural este movimiento, entonces apetece necesariamente estas cosas, y realmente no puede haber culpa alguna cuando el hombre obra dominado por la naturaleza o por la necesidad. De ninguna manera debiste dudar de que nos ha sido dada de ese modo, siendo asà que no dudas de que dicho movimiento sea culpable.