Facundo
Facundo Los serenos cantan a cada cuarto de hora: ¡Viva el ilustre{275} Restaurador! ¡Viva doña Encarnación Ezcurra! ¡Mueran los impíos unitarios! El sargento primero, al pasar lista a su compañía, repite las mismas palabras; el niño al levantarse de la cama saluda al día con la frase sacramental. No hace un mes que una madre argentina, alojada en una fonda de Chile, decía a uno de sus hijos que despertaba repitiendo en voz alta: «¡Vivan los federales! ¡Mueran los salvajes, asquerosos unitarios!»: «Cállate, hijo, no digas eso aquí, que no se usa; ya no digas más, ¡no sea que te oigan!»