Facundo
Facundo Cuerpo hay al frente de Montevideo que no conserva hoy un soldado y sólo dos oficiales de los que lo compusieron al principio. La población argentina desaparece, y la extranjera ocupa su lugar en medio de los gritos de la mazorca y de la Gaceta: ¡Mueran los extranjeros! Como la unidad se realiza gritando: ¡Mueran los unitarios! Como la federación ha muerto gritando: ¡Viva la federación!
¿No quiere Rosas que se naveguen los ríos? Pues bien: el Paraguay toma las armas para que se le permita navegarlos libremente; se asocia a los enemigos de Rosas, al Uruguay, a la Inglaterra y a la Francia, que todos desean que se deje el tránsito libre para que se exploten las inmensas riquezas del corazón de la América. Bolivia se asociará, quiera que no, a este movimiento, y Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Corriente, Jujuy, Salta y Tucumán{318} lo secundarán desde que comprendan que todo su interés, todo su engrandecimiento futuro depende de que esos ríos, a cuyas riberas duermen hoy en lugar de vivir, lleven y traigan las riquezas del comercio que hoy sólo explota Rosas con el puerto, cuya posesión le da millones para empobrecer a las provincias.