La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Veníamos educando á la juventud de Bueños Aires, para la nueva vida á que llamaban la situación precaria del Estado, y el porvenir de las instituciones libres. Habíanla retraído durante la tiranía de Rosas de empuñar las armas, la posición híbrida del oficial, soldado y asesino á la vez, con la guerra á muerte y el degüello. Cuan lejos estábamos de la época de los Las Heras, los Necocheas, los Lavalles, cuyo valor era congénere con la belleza de raza, la altivez caballeresca ó la elegancia del alto tono social. En Cepeda calzaron guante blanco de cabrittilla todos los oficiales de caballería, echando este reto á camisetas coloradas que debían encontrar por delante.
A la súbita declaración de guerra del Paraguay, respondió un grito general de la nueva juventud, que dejó heladas á las madres. ¡Cuántos habían de morir, de sus tiernos hijos, en las selvas de aquel misterioso Paraguay, que educado á la obediencia per inde ac cadáver, que Francia el doctor inoculó de la raza guaraní á la raza española, y los López intentaron extender como una mancha de aceite sobre la superficie de estos países, como los marinos sobre el mar, á fin de calmar las enfurecidas olas revolucionarias y salvar la nave del Estado cuyas velas se azotaran á los mástiles, faltándoles con la obtenida calma, el impulso que á todo imprime, pueblos y gobiernos, el soplo de la libertad.