La vida de Dominguito
La vida de Dominguito López repetía lo que los emperadores romanos hicieron trasladando la capital á Bisancio, para estar sobre la culta Grecia al habla del Asia menor, y como es la eterna empresa de la Rusia asomar la frente al Bósforo y calentarse á los rayos del sol de Oriente. El General Santa Cruz restauró el antiguo imperio de los Incas con la confederación Perú-boliviana.
De buena escapábamos, merced al alzamiento de la juventud de las aulas y de la clase culta de Buenos Aires.
La proclama de Mitre: "en un día en los cuarteles, en quince en la Asunción, en tres meses de regreso á sus hogares"… era calculada para mover heroísmos juveniles que en alas de las fantasías van, ven y vencen, adonde quiera que dirijan su yacht, engalanada de guirnaldas de flores la proa, tendida de bicolores cenefas la borda y flotando al aire en gallardetes juguetones sus esperanzas. El mar, es decir el abismo, presencia en silencio é irónicamente sonriendo, este poema épico.
Dominguito fué el primero de los enrolados. Mitre era su amigo, su tutor, y nada resistía aunque quisieran, á aquel torrente, que encontraba como un canal de molino, para apoderarse de la dirección dada desde la infancia á sus ideas, con los ideales que el había forjado.