La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Siguiendo inflexiones de callejuelas formadas por sepulcros que parecen palacios, alhambras, catedrales góticas, pórticos en miniatura, me he dejado llevar por el corazón hasta el pié de la tronchada columna que se levanta á la cabecera de la almohada de piedra en que reposa la cabeza del Capitán Sarmiento. Su madre ha envuelto sus restos en la bandera nacional recamada de oro, con estas palabras: Pro patria. Su padre depositó á la entrada dos jarrones griegos y á lo alto de la rota caña se le vio colgar una guirnalda de orquídeas floridas, pues el laurel de la victoria no alcanzó á ceñir su frente. Uno de los jarrones bronceados, es el célebre vaso Borghese, copiado y sosteniendo en bellísimo alto relieve una bacanal en que el Dios Baco de la India celebra las Vendimias de Grecia, libando á los otros dioses y emborrachándose Sileno. En los sepulcros están siempre esculpidas escenas de alegría. Estamos en plena Grecia, en la época de la vendimia, cuando el mosto de la vid chispea como e\ champagne de nuestras botellas. Dejémosles que se diviertan.