La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Por ahora los árboles dejan ver la galerÃa que da entrada á la mansión de los muertos, y cuya arquitectura nos lleva á los mejores tiempos de las bellas artes. Por entre sus columnas se divisan ya, aun antes de entrar, urnas cinerarias, sepulcros, columnas y sarcófagos y la bella estátua del Dolor que vela jimiendo sobre la tumba de Facundo, á quien el arte literario mas que el puñal del tirano, que lo atravesó en Barranca Yaco, ha condenado á sobrevivirse á si mismo y á los suyos á quienes nos trasmite responsabilidades la sangre.
El Dante puede mostrar á Virjilio este león encadenado, convertido en mármol de Paros y en estátua griega, porque del otro lado de la tumba todo lo que sobrevive debe ser bello y arreglado á los tipos divinos, cuyas formas revestirá el hombre que viene. Hé aqui —me decia un joven Arce, pariente de Quiroga— cómo yo llevo la toga y la clámide del griego, y no la túnica ni la dalmática del bárbaro. Pude decirle á mi vez que mi sangre corre ahora confundida en sus hijos con la de Facundo y no se han repelido sus corpúsculos rojos, porque eran afines.
Quiroga ha pasado á la historia y reviste las formas esculturales de los héroes primitivos, de Ayax y Aquiles.