La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Era, pues, ruda la tarea que tenÃa por delante, y la emprendió con éxito, sirviéndose de elementos que encontró á su alcance. San Juan se transformó en dos años, y más se hiciera, si las hordas del Chacho no le hubieran distraÃdo de la obra de reparación y reconstrucción. Sirva de muestra el siguiente episodio, para ver los resortes empleados, algunas veces con grande y trascendental resultado. Los gustos plebeyos, gauchescos habÃan dado la ley veinte años. Fué necesario, al comenzar, arreglar los correos, citar á los maestres de posta, á fin de acelerarlos, y el primero se presentó el del Posito, que es la principal. Era un joven atlético, blanco, bien parecido, vestido con calzoncillo ancho de flecos y perendengues de plata y chiripá de jerga ordinaria. Este refinamiento de la jerga gris, por poco abajera, era á la Chacho, pues por acá se usaba de paño, y cuando menos de bayeta colorada. ¿Era una provocación?… Pues ya lo verás!
—¿Es Vd. el maestre de posta? cuando lo anunciaron.
—SÃ, Su Excelencia.
—Siéntese, señor —mostrándole un sofá de damasco, y manteniéndose el Gobernador de pie —¿De qué Morenos es Vd?
—De los Morenos de D… (Moreno banquero del Rosario.)