El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir En verdad, solo el curso vital de cada individuo tiene unidad, coherencia y verdadero significado: hay que verlo como una enseñanza, y el sentido de la misma es moral. Solo las operaciones internas, en cuanto que conciernen a la voluntad, poseen verdadera realidad y son hechos efectivos porque la voluntad sola es la cosa en sí.[121]
Ni nuestro actuar ni el curso de nuestra vida es nuestra obra; sí lo es aquello que nadie considera tal: nuestra esencia y existencia. Pues sobre la base de esta y de las circunstancias y los sucesos externos que aparecen en rigurosa conexión causal, nuestro actuar y el curso de nuestra vida se desarrollan con perfecta necesidad. Según ello, ya en el nacimiento del ser humano está determinado de manera irrevocable y hasta en los detalles el curso entero de su vida, de modo que una sonámbula en su máxima potencia podría predecirlo con precisión.
Deberíamos tener presente esta verdad grande y segura en la consideración y el juicio sobre el curso de nuestra vida, de nuestras acciones y sufrimientos.[122]
