El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Cada individuo, cada rostro humano y su curso vital no es sino un breve sueño más del infinito espíritu de la naturaleza, de la tenaz voluntad de vivir; es solo una figura fugaz más, que dibuja jugando sobre su página infinita, el espacio y el tiempo, y a la que deja persistir durante un instante ínfimo para luego borrarla a fin de hacer sitio a otras. Sin embargo, y ahí reside el lado lamentable de la vida, la entera voluntad de vivir con toda su vehemencia ha de pagar cada una de estas figuras fugaces, de estos insustanciales chispazos, con muchos y profundos dolores y finalmente con la amarga muerte, largo tiempo temida y finalmente cumplida.[180]