El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Yo sé que sin mà Dios no puede vivir ni un instante:
Si yo soy aniquilado, Él ha de perecer necesariamente[111].
De modos diversos se ha intentado aproximar la inmensa grandeza del universo a la inteligencia de cada cual y se ha aprovechado luego para hacer consideraciones edificantes como, por ejemplo, en relación con la relativa pequeñez de la Tierra y el hombre; luego, por contra, se ha hablado de la grandeza del espÃritu en ese hombre tan pequeño, el cual es capaz de descubrir, comprender y hasta medir aquella inmensidad del mundo, etc. ¡Muy bien! Entretanto, para mà lo más importante al considerar la inmensidad del mundo es que el ser en sà cuyo fenómeno es el mundo —sea lo que sea— no puede haber disgregado y dividido de tal modo su verdadera mismidad en el espacio ilimitado, sino que esa extensión infinita pertenece exclusivamente a su fenómeno mientras que él mismo está presente de forma total e indivisa en cada cosa de la naturaleza y en cada ser vivo; por eso no perdemos nada si nos quedamos en un solo individuo; y la verdadera sabidurÃa no se consigue midiendo el mundo ilimitado o, lo que serÃa más útil, sobrevolando personalmente el espacio infinito sino, antes bien, investigando exhaustivamente cualquier ser individual en un intento de llegar a conocer y comprender su ser verdadero y real.