El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Quien, conforme a lo dicho, se ha absorbido y perdido en la intuición de la naturaleza hasta el punto de no existir ya más que como puro sujeto cognoscente, se percata inmediatamente de que él es en cuanto tal la condición, el soporte del mundo y de toda existencia objetiva, ya que esta se presenta a partir de entonces como dependiente de la suya. Así pues, él implica a la naturaleza en sí mismo de modo que la siente como un accidente de su ser. En ese sentido dice Byron:
Are not the mountains, waves and skies, a part
Of me and of my soul, as I of them?[147].
¿Pero cómo podría quien eso siente, considerarse a sí mismo como absolutamente perecedero por oposición a la naturaleza imperecedera? Antes bien, le conmoverá la conciencia de lo que dice el Upanishad del Veda: Hae omnes creaturae in totum ego sum, et praeter me aliud ens non est[148] (Oupnekhat, I, 122)[149].