El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Nuestra explicación de lo sublime puede también trasladarse a lo ético, en concreto, a lo que designamos como carácter sublime. También este se debe a que la voluntad no es excitada por los objetos adecuados para hacerlo, sino que el conocer mantiene aquà la supremacÃa. Por consiguiente, tal carácter considerará siempre a los hombres de manera puramente objetiva y no conforme a las relaciones que pudieran tener con la propia voluntad: por ejemplo, observará sus defectos, incluso su odio y su injusticia hacia él mismo, sin que por su parte se suscite en él el odio hacia ellos; verá su felicidad sin sentir envidia; conocerá sus buenas cualidades sin desear una relación más cercana con ellos; percibirá la belleza de las mujeres sin desearlas. Su felicidad o desdicha personal no le afligirán intensamente, antes bien, será tal y como Hamlet describe a Horacio:
for thou hast been
As one, in suffering all, that suffers nothing;
A man, that fortune’s buffets and rewards
Hast ta’en with equal thanks, etc. (A. 3. sc. 2.)[164].
Pues en su propia vida y sus desgracias verá menos su suerte individual que la de la humanidad en general, dedicándose más a conocer que a sufrir.