El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I En el lenguaje de los escolásticos se puede formular en dos palabras: en el artefacto se expresa la idea de su forma substantialis, no la de su forma accidentalis, que no conduce a ninguna idea sino simplemente a un concepto humano del que ha partido. Se entiende que aquí con la palabra artefacto no nos referimos a ninguna obra de las artes figurativas. Por lo demás, los escolásticos de hecho entendieron por forma substantialis lo que yo denomino el grado de objetivación de la voluntad en una cosa. Enseguida volveremos sobre la expresión de la idea del material, al examinar la arquitectura como arte bella. — Conforme a nuestra opinión, no podemos estar de acuerdo con Platón cuando dice (De Rep., X, pp. 284-285, y Parmen., p. 79, ed. Bip.) que la mesa y la silla expresan las ideas de mesa y silla; sino que afirmamos que expresan las ideas que ya se manifiestan en su simple material en cuanto tal. Sin embargo, según Aristóteles (Methap. XI, cap. 3) el mismo Platón habría establecido ideas únicamente para los seres naturales: ο Πλάτων ’έφη 'ότι. είδη εστιν οποσα φύσει[165] (Plato dixit, quod ideae eorum sunt, quae natura sunt); y en el capítulo 5 se dice que según los platónicos no existían ideas de casa o de anillo. En cualquier caso, según nos informa Alcinoos (Introductio in Platonicam philosophiam, cap. 9), ya los primeros discípulos de Platón negaron que hubiera ideas de artefactos. En concreto, dice él: 'Ορίζονται δέ την ιδέαν παράδειγμα των κατά φύσιν αιωνιον. Ούτε γάρ τούς πλέίστοις των άπό Πλάτωνος άρέσκέί, των τεχνικων είναι Ιδέας, οιον άσπιδος η λύρας, ούτε μην των παρά φύσιν, οίον πύρετού και χολερας, ούτε των κατά μερος, οίον Σωκράτούς και Πλάτωνος, άλλ’ ούτε των εύτελων τινος, οίον ρύπού και κάρφούς, ούτε των προς τι, οίον μειζονος και ύπερεχοντος· ειναι γάρ τάς ιδεας νοησεις θεού αιωνιούς τε και αύτοτελεις[166]— (Definiunt autem ideam exemplar aeternum eorum, quae secundum naturam existunt. Nam plurimis ex iis, qui Platonem secuti sunt, minime placuit, arte factorum ideas esse, ut clypei atque lyrae; neque rursus eorum, quae praeter naturam, ut febris et cholerae; neque particularium, ceu Socratis et Platonis; neque etiam rerum vilium, veluti sordium et festucae; neque relationum, ut majoris et excedentis: esse namque ideas intellectiones dei aeternas, ac seipsis perfectas). — Con ocasión de esto podemos mencionar aún otro punto en el que nuestra teoría de las ideas se aparta mucho de la de Platón. Él enseña, en efecto (De Rep., X, p. 288), que el objeto que el arte bello se propone representar, el ideal de la pintura y la poesía, no es la idea sino la cosa individual. Toda la discusión que hemos desarrollado hasta ahora sostiene exactamente lo contrario, y la opinión de Platón nos llevará aquí a error tanto menos cuanto que ella misma constituye la fuente de uno de los mayores y más reconocidos defectos de aquel gran hombre: su desprecio y rechazo del arte, en especial de la poesía: su falso juicio sobre ella lo vincula él inmediatamente con el pasaje citado.