El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I La opinión errónea, aunque expresada por el Sócrates de Jenofonte (Stobaei Floril., vol, 2, p. 384), de que los griegos descubrieron el ideal establecido de la belleza humana de forma totalmente empírica, recolectando partes bellas aisladas que desnudaban y percibían: aquí una rodilla, aquí un brazo, etc., tiene su completa analogía en relación con la poesía, a saber: la suposición de que, por ejemplo, Shakespeare había tomado de su propia experiencia vital y luego reproducido los innumerables caracteres de sus dramas, tan verdaderos, tan sostenidos, tan profundamente elaborados. La imposibilidad y el absurdo de tal suposición no precisa discusión alguna: es evidente que el genio, al igual que no produce las obras de las artes plásticas más que por una anticipación de la belleza, no realiza las obras de la poesía más que por una anticipación de los caracteres; si bien en ambos casos necesita de la experiencia como un esquema, solamente en el cual se despierta a la claridad total lo que oscuramente conocía a priori, apareciendo la posibilidad de una representación reflexiva.