El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Basado y estrictamente relacionado con nuestras consideraciones anteriores sobre la esencia interna del arte, este juicio acerca de la alegoría es directamente opuesto a la opinión de Winckelmann, quien, lejos de nuestra interpretación de la alegoría como algo totalmente ajeno al fin del arte y a menudo perturbador para él, siempre habla en su favor llegando incluso (Obras, vol. 1, pp. 55 s.) a poner el fin supremo del arte en la «representación de conceptos generales y cosas no sensoriales». Que cada uno decida a cuál de las dos opiniones adherirse. A raíz de esta y otras opiniones semejantes de Winckelmann referentes a la metafísica de lo bello me ha quedado muy claro que se puede poseer la mayor sensibilidad y el más acertado sobre la belleza artística sin estar en condiciones de dar un explicación abstracta y verdaderamente filosófica de la esencia de lo bello y del arte: igual que se puede ser sumamente noble y virtuoso, y poseer una conciencia moral muy fina que en los casos particulares decida con la precisión de una balanza de oro, sin estar en condiciones de fundamentar filosóficamente y exponer in abstracto la significación ética de las acciones.