Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No obstante, en general ambas alternativas no son un caso frecuente. Pues, asà como a la mayorÃa de los hombres no les sobra el dinero sino que apenas tienen lo necesario, tampoco les sobra entendimiento. Apenas tienen de él lo suficiente para el servicio de su voluntad, es decir, para gestionar sus negocios. Hecho esto, se contentan con poder quedarse boquiabiertos o recrearse con placeres sensibles, como también con juegos pueriles de naipes y dados; también se pronuncian mutuamente los discursos más triviales o se engalanan e inclinan la cabeza unos ante otros. Son ya pocos los que poseen un mÃnimo exceso de fuerzas intelectuales. Y asà como los que tienen un pequeño sobrante de dinero se buscan un placer, también aquellos se agencian un placer intelectual. Se dedican a un estudio liberal que no renta nada, o a un arte, y en general son ya capaces de un interés objetivo de alguna clase; de ahà que alguna vez se pueda conversar con ellos. Con los demás, en cambio, es mejor no trabar relaciones: pues, con excepción de los casos en los que cuentan algunas experiencias que han tenido, informan sobre algo de su especialidad o a lo sumo enseñan algo aprendido de otro, lo que digan nunca merecerá oÃrse; mas lo que se les diga raras veces lo entenderán e interpretarán bien, y en la mayorÃa de las ocasiones será contrario a sus opiniones. Baltasar Gracián los designa con gran acierto como hombres que no lo son[113], y lo mismo dice Giordano Bruno con estas palabras: quanta differenza sia di contrattare 87 e ritrovarsi tra gli uomini, e tra color, che son fatti ad imagine e similitudine di quelli[114] (Della causa, Diál. 1, p. 224 ed. Wagner); estas últimas palabras coinciden asombrosamente con la sentencia del Kural: «Las gentes vulgares parecen hombres; nunca he visto algo parecido[115]». — Para la necesidad de entretenerse animadamente y para combatir el vacÃo de la soledad yo recomiendo, en cambio, los perros, con cuyas cualidades intelectuales y morales se experimentará casi siempre alegrÃa y satisfacción.