Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Sin embargo, quisiéramos guardarnos ante todo de resultar injustos. Así como con frecuencia me ha asombrado la listeza de mi perro y en alguna ocasión su estupidez, lo mismo me ha ocurrido con el género humano. Innumerables veces me ha indignado su incapacidad, su total carencia de juicio y su bestialidad, y he tenido que coincidir con el antiguo suspiro:
Humani generis mater nutrixque profecto
Stultitia est[116].