Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El hecho de que en la Luna no se manifieste una atmósfera mediante refracción es una consecuencia necesaria de su pequeña masa, que asciende solo a 1/88 de la de nuestro planeta y, en consecuencia, ejerce tan poca fuerza de atracción que nuestro aire, trasladado allí, no conservaría más que 1/88 de su densidad, por lo que no podría provocar ninguna refracción observable y tendría que ser igual de débil en todo lo demás.