Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El elefante africano, que nunca ha sido adiestrado, cuyas orejas, muy anchas y largas, ocultan la cerviz y cuya hembra tiene también colmillos, no puede descender del elefante asiático, tan inteligente y con tanta facilidad de aprender, cuya hembra carece de colmillos y cuyas orejas no son ni con mucho tan grandes; — y del mismo modo, tampoco el caimán americano procede del cocodrilo del Nilo, ya que ambos se distinguen por los dientes y por el número de caparazones que tienen en la cerviz; — como tampoco el negro puede descender de la raza caucásica.