Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Pero, por supuesto, esa evidente corrección de las fracciones del asunto que yo he planteado viene muy a propósito: pues, con toda su certeza, demostrarlas verdaderamente sería muy difícil. A lo sumo se podrían verificar del siguiente modo: si nos agenciamos arena completamente negra y completamente blanca y las mezclamos en seis proporciones cada una de las cuales equivale exactamente en oscuridad a cada uno de los seis colores fundamentales, entonces tendrá que resultar que la proporción de arena negra y blanca en cada color corresponde a la fracción que yo le he atribuido; así, por ejemplo, para un gris que correspondiera en oscuridad al amarillo se habrían tomado tres partes de arena blanca y una de negra; en cambio, para un gris correspondiente al violeta se habría requerido exactamente la proporción opuesta; y para el verde y el rojo, la misma cantidad de ambas. Sin embargo, aquí surge la dificultad de determinar qué gris equivale en oscuridad a cada color. Esto se podría decidir examinando con el prisma el color muy cerca del gris para ver cuál de ambos se comporta en la refracción como el claro al oscuro: si ambos son equivalentes, entonces la refracción no habrá de producir ningún fenómeno cromático.