Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II De hecho, se pueden considerar las acciones realizadas conforme a ella, por ejemplo, las de la beneficencia, como el comienzo de la mística. Toda buena acción dispensada con intención pura manifiesta que quien la ejerce, en contradicción directa con el mundo del fenómeno en el que el individuo ajeno se halla totalmente separado de él, se conoce a sí mismo como idéntico a él. Por consiguiente, toda buena acción totalmente desinteresada es una acción misteriosa, un misterio: de ahí que para dar cuenta de ellas se haya tenido que recurrir a ficciones de todas clases. Cuando Kant privó al teísmo de todos los demás apoyos, le dejó únicamente el de ser el que proporciona la mejor explicación e interpretación de aquellas y de todas las demás acciones misteriosas semejantes a ellas. Por lo tanto, lo dejó subsistir como un supuesto teóricamente indemostrable pero válido a efectos prácticos. Mas yo dudo de que ahí haya ido totalmente en serio. Pues apoyar la moral en el teísmo significa reducirlo al egoísmo, si bien los ingleses, así como las clases sociales inferiores entre nosotros, no alcanzan a ver la posibilidad de otra fundamentación.