Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II ¿No serÃa mejor que no hubiera dÃas de fiesta pero a cambio sà tantas más horas de asueto? ¡Qué beneficiosas serÃan las dieciséis horas del aburrido y —precisamente por ello— peligroso domingo, si doce de ellas estuvieran repartidas por todos los dÃas de la semana! El domingo tendrÃa suficiente con dos horas para la práctica religiosa; casi nunca se le dedican más, y todavÃa menos a la meditación piadosa. Los antiguos no tenÃan tampoco un dÃa de descanso semanal. Pero, desde luego, serÃa difÃcil que la gente conservara las dos horas diarias de ocio asà obtenidas y las asegurase frente a las intromisiones.