Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Trasímaco. Oye, sin la permanencia de mi individualidad, no doy un céntimo por toda tu inmortalidad.
Filatetes. Quizá transijas aún. Supon que te garantizo la perduración de tu individualidad pero te pongo la condición de que antes de que esta resurgiera tuviera que pasar un sueño mortal inconsciente de tres meses.
Trasímaco. Se podría aceptar.
Filatetes. Pero puesto que en un estado totalmente inconsciente no tenemos medida alguna del tiempo, nos da lo mismo que mientras yacemos en aquel sueño mortal en el mundo consciente hayan transcurrido tres meses o diez mil años. Pues tanto lo uno como lo otro tenemos que aceptarlo a crédito al despertar. En consecuencia, te es indiferente que te sea devuelta tu individualidad después de tres meses o de diez mil años.
Trasímaco. En el fondo no se puede negar.
Filatetes. Pero si tras expirar los diez mil años acaso se olvidara despertarte, creo que no sería una gran desgracia, una vez que te hubieras acostumbrado a aquella larga inexistencia que siguió a una existencia muy breve. Mas lo cierto es que tú no lo podrías percibir en absoluto. Y te consolarías plenamente si supieras que el mecanismo secreto que mantiene en movimiento tu fenómeno actual no habría cesado un solo instante de presentar y mover otros fenómenos de la misma clase durante esos diez mil años.