Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Precisamente esa total absorción en el presente propia de los animales contribuye en gran medida a la alegría que nos infunden nuestros animales domésticos: son el presente personificado y en cierta medida nos hacen sentir el valor de cada hora libre de carga y turbación, mientras que nosotros la mayoría de las veces la sobrepasamos con nuestros pensamientos y la dejamos que pase desapercibida. Pero la mencionada cualidad de los animales de satisfacerse más que nosotros con la simple existencia es objeto de abuso por parte del hombre egoísta y sin corazón, que a menudo la explota de forma que no les concede nada más que la simple y nuda existencia: al ave, que está constituida para recorrer medio mundo, la encierra en un espacio de un pie cúbico donde grita y anhela lentamente la muerte: pues
L’uccello nella gabbia
Canta non di piacere ma di rabbia[303].