Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Filatetes. Con razón, por lo que a la teorÃa respecta: pero mira la praxis. Es indiscutible que, comparados con los siguientes siglos cristianos, los antiguos eran menos crueles que el Medioevo, con sus rebuscados tormentos mortales y hogueras sin número; además, los antiguos fueron más tolerantes, tuvieron un especial aprecio por la justicia, se sacrificaron a menudo por su patria, mostraron rasgos nobles de todas clases y un humanismo tan auténtico que hasta el dÃa de hoy el conocimiento de sus acciones y su pensamiento se llama estudio humanÃstico. Guerras de religión, matanzas religiosas, cruzadas, Inquisición junto con otros tribunales de herejes, exterminio de la población originaria de América e implantación de esclavos africanos en su lugar fueron frutos del cristianismo; y nada análogo a ellos o que equilibre la balanza se puede encontrar entre los antiguos: pues los esclavos de los antiguos, la familia, los vernae, una familia satisfecha que se mostraba fiel al señor, son tan distintos de los desdichados negros de las plantaciones de azúcar que incriminan a la humanidad como lo son sus respectivos colores. La tolerancia de la pederastÃa que principalmente se reprocha a la moral de los antiguos, aunque ciertamente reprobable, es una nimiedad frente a los horrores cristianos mencionados, y tampoco en la Edad Moderna se ha hecho tan infrecuente como para salir menos a la luz. ¿Puedes, pensándolo bien, afirmar que con el cristianismo la humanidad se ha vuelto realmente mejor en lo moral?