Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Demófeles. Oh, no adoptes ese tono, antes bien ten en cuenta que con eso tocarías la corneta de la oclocracia y la anarquía, del enemigo mortal de todo orden legal, de toda civilización y de toda humanidad.
Filatetes. Tienes razón. Eran justamente sofismas, o lo que los maestros de esgrima llaman golpe sucio [Sauhiebe], así que los retiro. Pero mira como el disputar puede, entre otras cosas, convertir al honrado en injusto y malvado. Así que no sigamos.
Demófeles. Ciertamente, después de todos los esfuerzos empleados, tengo que lamentar no haber modificado tu ánimo con respecto a las religiones: en cambio, también puedo asegurarte que lo que has alegado no ha conmovido en absoluto mi convicción sobre el gran valor y la necesidad de las mismas.
Filatetes. Te creo: pues, como se dice en Hudibras[375]:
A man convinc’d against his will
Is of the same opinion still[376].
Pero me consuela el hecho de que en las controversias y los baños minerales el verdadero efecto sea tardío.
Demófeles. Así que te deseo un bendito efecto tardío.
Filatetes. Podría quizás sobrevenir, si no me pesara un refrán español.
Demófeles. ¿Y qué dice?