Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En Prometeo está plenamente personificada la previsión humana, el pensar en el mañana en el que el hombre aventaja al animal. De ahí que Prometeo posea el don de la profecía: significa la capacidad de previsión prudente. Por eso también él otorga al hombre el uso del fuego, que ningún animal tiene, y sienta la base de las artes de la vida. Pero ese privilegio de la previsión [Vorsorge] lo ha de expiar el hombre con el incesante tormento de la inquietud [Sorge] que tampoco conoce ningún animal: ella es el buitre que devora el hígado del Prometeo encadenado. — Epimeteo, que bien puede haber sido inventado después como corolario, representa la aflicción [Nachsorge][457], el pago de la ligereza y la irreflexión.
Otra interpretación de Prometeo completamente distinta, en concreto, metafísica, pero ingeniosa es la que ofrece Plotino (Enn. IV, L. 1, c. 14). Ahí Prometeo es el alma del mundo, crea hombres, y así cae él mismo en lazos que solo un Hércules puede soltar, etc.
A los actuales enemigos de la Iglesia les agradaría la siguiente interpretación: el Προμηθευς δεσμώτης[458] es la razón encadenada por los dioses (por la religión): solo puede ser liberado con la caída de Zeus.