Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El drama en general, al ser el más completo reflejo de la existencia humana, posee un triple clÃmax en su forma de concebirla y, por lo tanto, en su propósito y pretensión. En el nivel primero y más frecuente se mantiene en lo meramente interesante: los personajes ganan nuestro interés al perseguir sus propios fines, semejantes a los nuestros; la acción avanza por medio de la intriga, los caracteres y la casualidad: el chiste y la broma constituyen la gracia del conjunto. — En el segundo nivel el drama se hace sentimental: se suscita la compasión con los héroes e indirectamente con nosotros mismos: la acción se vuelve patética: sin embargo, vuelve a la tranquilidad y la satisfacción en la conclusión. — En el nivel superior y más difÃcil aparece la intención trágica: se nos exhibe el arduo sufrimiento, la necesidad de la existencia, y el resultado último es la nihilidad de todo afán humano. Nos sentimos hondamente conmovidos y se provoca en nosotros el apartamiento de la voluntad de vivir, bien directamente o como un tono armónico que resuena. — El drama de tendencia polÃtica que flirtea con el capricho momentáneo del empalagoso populacho, ese artÃculo manufacturado favorito de nuestros literatos actuales, no lo he tomado en consideración, como es natural: tales obras caen pronto, a menudo ya en los años inmediatos, al igual que los viejos calendarios. Mas eso no preocupa al literato: pues la invocación de su musa no contiene más que un ruego: «Danos hoy nuestro pan de cada dÃa». —