Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Por consiguiente, desde el punto de vista objetivo se podrÃan juzgar las pinturas en cuestión del siguiente modo: en su mayor parte tienen la máxima perfección técnica en la representación de los elementos reales, tanto de las cabezas como de las ropas y los materiales; casi tanta como la que mucho después, en el siglo xvn, alcanzaron los pintores holandeses propiamente dichos. En cambio, la más noble expresión, la suprema belleza y la verdadera gracia les resultan ajenas. Pero dado que estas son el fin para el que la perfección técnica constituye el medio, no se trata de obras de arte de primer rango; de hecho, no se pueden disfrutar sin condiciones: pues primero hay que descontar y poner a la cuenta de la época las carencias mencionadas, unidas a los insignificantes objetos y a los constantes gestos religiosos.