Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Por otra parte, en el caso de obras que sirven a la utilidad o directamente al placer sensible la apreciación correcta no encuentra ninguna dificultad, y un pastelero destacado no permanecerá mucho tiempo en la oscuridad en ningún país, por no hablar de que tenga necesidad de apelar a la posteridad. —
Entre la fama de rápida aparición se cuenta también la falsa, en concreto la fama artificial de una obra, erigida por medio del elogio injusto, buenos amigos, críticos sobornados, indicaciones de arriba y compromisos de abajo, todo ello dando acertadamente por supuesta la falta de juicio de la masa. Se asemeja a las vejigas de buey con las que se pone a flote un cuerpo pesado. Lo soportan más o menos tiempo, según lo bien hinchadas y lo fuertemente atadas que estén: pero el aire se pierde poco a poco y el cuerpo se hunde. Esa es la suerte inevitable de las obras que no tienen en sí mismas la fuente de su fama: el falso elogio se extingue, los compromisos desaparecen, el experto no encuentra la fama confirmada, esta se esfuma y es sustituida por un menosprecio tanto mayor. En cambio, las obras auténticas, que tienen la fuente de su fama en sí mismas y por lo tanto son capaces de excitar la admiración a cada momento, se parecen a los cuerpos específicamente ligeros, que se mantienen siempre arriba por sus propios medios y descienden así por la corriente del tiempo.