Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Nuestro conocimiento, como nuestro ojo, está dirigido solamente hacia fuera y no hacia dentro, de modo que cuanto el cognoscente intenta dirigirse hacia dentro para conocerse a sí mismo, ve una total oscuridad, cae en un completo vacío. Eso se debe a las dos razones siguientes:
