Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El alemĂĄn es el Ășnico que no tiene ningĂșn reparo sino que maneja el lenguaje segĂșn su capricho, su estrechez de miras y su ignorancia â como corresponde a su ingeniosa fisonomĂa nacional. Todo eso no son minucias: es el deterioro de la gramĂĄtica y del espĂritu del lenguaje a cargo de los indignos emborronadores de tinta, nemine dissentiente[579]. Los denominados eruditos, que deberĂan oponerse a eso, los hombres de ciencia, mĂĄs bien emulan a los literatos de periĂłdicos y revistas: es un concurso de estupidez y falta de oĂdo. La lengua alemana ha caĂdo por completo en la reyerta: todos echan la zarpa, todo canalla emborronador de tinta se abalanza sobre ella.