Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero la forma más llamativa en la que se manifiesta aquel erróneo afán de brevedad es la mutilación de las palabras aisladas. Fabricantes de libros que trabajan por el jornal, literatos terriblemente ignorantes y venales escritores periodísticos recortan las palabras alemanas por todos lados, como los bribones las monedas; todo ello simplemente en favor de la ansiada brevedad, — según ellos la entienden. En ese afán igualan a los desenfrenados charlatanes que, con tal de farfullar muchas cosas en poco tiempo y de un solo respiro, se comen letras y sílabas; y, tomando aire a toda prisa, recitan sus frases con gemidos, con lo que pronuncian las palabras nada más que a la mitad. Del mismo modo, también aquellos, a fin de poner muchas cosas en poco espacio, quitan las letras del medio de las palabras, y las sílabas completas de su principio y su final. Ante todo se quitan siempre las dobles vocales y haches de prolongación que sirven a la prosodia, la pronunciación y la eufonía; pero luego se suprime todo lo que es de alguna manera prescindible. Esa vandálica furia destructiva de nuestros condensadores de palabras se dirige preferentemente a los sufijos -ung y -keit, precisamente porque ni entienden ni sienten su significado; y con sus gruesos cráneos están lejos de percibir el fino tacto con que nuestros antepasados adoptaron aquella modulación silábica al construir instintivamente el lenguaje; porque, en efecto, por lo regular con -ung distinguían lo subjetivo, la acción, de lo objetivo o el objeto de la misma; pero con -keit expresaban en la mayoría de los casos lo duradero, las propiedades permanentes: así se expresa lo primero, por ejemplo, en Tödtung [matanza], Zeugung [procreación], Befolgung [cumplimiento], Ausmessung [medición], etc.; lo segundo, en Freigebigkeit [liberalidad], Gutmüthigkeit [bondad], Freivnüthigkeit [sinceridad], Unmöglichkeit [imposibilidad], Dauerhaftigkeit [durabilidad], etc. Por ejemplo, considérense sin más las palabras Entschließung, Entschluß y Entschlossenheit[581]. Sin embargo, demasiado torpes para conocer tales cosas, nuestros burdos correctores del lenguaje «actuales» escriben, por ejemplo, Freimuth: entonces deberían escribir también Gutmuth y Freigabe, así como Ausfuhr [exportación] en 565 lugar de | Ausführung [ejecución] y Durchfuhr [tránsito] en lugar de Durchfürung [realización]. Con razón se dice Beiveis [prueba] pero no Nachweis[582], como nuestros obtusos paletos lo han corregido, sino Nachweisung [demostración]; porque Beweis es algo objetivo (prueba matemática, prueba fáctica, prueba irrefutable, etc.): en cambio, la Nachweisung es algo subjetivo, es decir, que parte del sujeto; es la acción de demostrar. — Constantemente escriben Vorlage [propuesta] donde no pretenden significar, como la palabra dice, el documento que se propone sino la acción de proponer, es decir, la Vorlegung; y la diferencia es análoga a la que hay entre Beilage y Beilegung, Grundlage y Grundlegung, Einlage y Einlegung, Versuch y Versuchung, Eingabe y Eingebung[583][584] y un ciento de palabras semejantes. Pero cuando hasta las autoridades judiciales sancionan la dilapidación del lenguaje, al escribir, no solo Vorlage en lugar de Vorlegung, sino también Vollzug en lugar de Vollziehung[585], y al decretar que alguien aparezca in Selbstperson, es decir, en su propia persona y no en una ajena[586], no nos puede sorprender cuando después vemos que un escritor periodístico informa de «la entrada [Einzug] de una pensión», queriendo significar su retirada [Einziehung] y que, por lo tanto, no se va a seguir manteniendo su entrada. Pues en él, desde luego, se ha perdido la sabiduría del lenguaje que habla del sorteo [Ziehung] de la lotería, pero del desfile [Zug] de un ejército. ¿Mas qué se puede esperar de un gacetero así cuando incluso los doctos anuarios de Heidelberg (n.º 24 del año 1850) hablan de la «entrada [Einzug] de sus bienes»? A lo sumo podría alegar en su defensa que no es más que un profesor de filosofía el que así escribe. Yo I me asombro de no haber encontrado todavía Absatz [interrupción] en lugar de Absetzung [destitución], Ausfuhr [exportación] en lugar de Ausführung [ejecución] y Empfang [recepción] en lugar de Empfängniß [concepción], o bien «la salida [Abtritt] de esa casa» en lugar de «la cesión [Abtretung] de esa casa»; lo cual sería tan consecuente como digno de esos correctores del lenguaje y podría dar lugar a graciosos malentendidos[587]. Pero en una revista muy leída he encontrado realmente, y además varias veces, Unterbruch en lugar de Unterbrechung [interrupción], con lo que uno podría ser inducido a pensar que aquí se está hablando de la hernia común en oposición a la hernia inguinal [Leistenbruch][588]. —Y, no obstante, son precisamente los periódicos los que menos motivo tienen para cortar las palabras; porque cuanto más largas son estas, más llenan sus columnas; y si consiguen eso con inocentes sílabas, pueden a cambio mandar un par de mentiras menos al mundo. Con total seriedad tengo que presentar a consideración el hecho de que con certeza más de las nueve décimas partes de los lectores no leen más que periódicos y, en consecuencia, es casi inevitable que configuren de acuerdo con ellos su ortografía, su gramática y su estilo; y que, en su simpleza, consideren aquellos deterioros del lenguaje una concisión de la expresión, una elegante agilidad y una aguda mejora lingüística; de hecho, para los jóvenes de las clases no instruidas el periódico es una autoridad porque está impreso. Por lo tanto, el gobierno debería con toda seriedad cuidar de que los periódicos estuvieran libres de faltas desde el punto de vista lingüístico. Con este fin se podría contratar un censor que, en vez de cobrar un sueldo, tuviera que percibir de los escritores de periódicos, a modo de ingresos eventuales, un luis de oro por cada palabra mutilada o escrita en mal estilo que encontrase, así como por cada falta gramatical o simplemente sintáctica, y también por cada proposición utilizada en una combinación errónea o en un sentido falso; pero por cada escarnio descarado de toda gramática, como cuando un escritorzuelo así escribe hinsichts en lugar de hinsichtlich [respecto a], pagaría tres luises de oro y, en caso de reincidencia, el doble. Las mentes vulgares deben mantenerse en caminos trillados y no pretender corregir el lenguaje, ¿O acaso la lengua alemana está proscrita, como una nimiedad que no merece la protección de la ley de la que disfruta cualquier montón de estiércol? — ¡Miserables filisteos! ¿Qué será de la lengua alemana si chapuceros y periodistas mantienen a su discreción el poder de manejarla y disponer de ella a la medida de su antojo y su insensatez? — Pero, además, la extravagancia en cuestión no se limita a los periódicos: antes bien, es general y se practica en libros y revistas eruditas con el mismo celo y poca menos reflexión. Ahí encontramos prefijos y afijos suprimidos sin consideración, ya que, por ejemplo, se escribe Hingabe por Hingebung [abandono][589]; Mißverstand por Mißverständniß [malentendido]; wandeln [caminar] por verwandeln [cambiar]; | Lauf [carrera] por Verlauf [transcurso]; meiden por vermeiden [evitar]; rathschlagen por beratbschlagen [aconsejar]; Schlüsse [conclusiones] por Beschlüsse [acuerdos]; Führung [conducción] por Aufführung [ejecución]; Vergleich por Vergleichung [comparación]; Zehrung [consumo] por Auszehrung [marasmo], y otras cien tonterías de esa clase, a veces aún peores[590]. Incluso en obras muy eruditas encontramos que se sigue la moda: por ejemplo, en la Cronología de los egipcios de Lepsius, 1849, p. 545, se dice: «Manetos infligió [zufügte] a sus obras de historia una visión de conjunto al estilo de los anales egipcios» — así que escribe zu fügen, infligere, por hinzufügen [añadir], addere, para ahorrarse una sílaba. El mismo señor Lepsius, en 1837, titula un tratado así: Sobre el origen y el parentesco de los términos numéricos [Zahlwörter] en las lenguas indogermánica, semítica y copta. — Pero se tiene que decir Zahlenwörter, ya que viene de Zahlen [números] exactamente igual que Zahlensysteme [sistema numérico], Zahlenverhältniß [proporción numérica], Zahlenordnung [orden numérico], etc., y no del verbo zahlen [pagar] (de ahí bezahlen), como Zahltag [día de pago], Zahlbar [pagadero], Zahlmeister [tesorero], etc. Antes de ponerse con las lenguas semítica y copta, los señores deberían aprender convenientemente la alemana. En cambio, con ese torpe estilo de cortar silabas por todas partes, todos los malos escritores echan a perder hoy en día la lengua alemana, que después no se podrá restablecer. Por eso tales correctores del lenguaje tendrían que ser castigados como escolares sin distinción de personas. Así pues, que todos los hombres bienintencionados y razonables tomen partido conmigo en favor de la lengua alemana y contra la alemana estupidez. ¿Cómo se iba a admitir en Inglaterra, en Francia o en Italia, que es de envidiar por su Academia della crusca, ese manejo arbitrario y hasta desvergonzado del lenguaje como el que hoy en día se permite en Alemania cualquier emborronador de tinta? Véase, por ejemplo, en la Biblioteca de ’Classici Italiani (Milano 1804, sqq. Tom. 142), la vida de Benvenuto Cellini: como ahí cualquier desvío del puro toscano, hasta el más mínimo, aunque afecte a una letra, es enseguida criticado y tomado en consideración por el editor en una nota. Lo mismo hace el editor de los Moralistes français, 1838. Por ejemplo, Vauvenargues escribe: ni le dégoût est une marque de santé, ni l’appétit est une maladie[591]: en seguida el editor observa que se tiene que decir n’est. ¡Entre nosotros cada cual escribe como quiere! Si Vauvenargues ha escrito: la difficulté est à les connaître, el editor anota: il faut, je crois, «de les connaître[592]». — En un periódico inglés he encontrado duramente censurado el hecho de que un orador hubiera dicho: my talented friend, lo cual no es inglés, aunque tienen la palabra spirited, que viene de spirit. Así de estrictas son las demás naciones en lo que se refiere a sus lenguajes[593]. En cambio, en Alemania cualquier emborronador de cuartillas compone sin temor alguna palabra nunca oída y, en vez de tener que pasar por las baquetas en los periódicos, encuentra aprobación e imitadores. Ningún escritor, ni aun el más vil emborronador de tinta, vacila en utilizar un verbo en un sentido que nunca se le ha atribuido todavía; simplemente con que el lector pueda adivinar lo que quiere decir, ya vale como una ocurrencia original y es imitada[594]. Sin consideración alguna a la gramática, el uso lingüístico, el sentido y el entendimiento humano, escribe cualquier chiflado lo que en el momento se le pasa por la cabeza; ¡y mejor cuanto más disparatado! — Acabo de leer Centro-America en lugar de CentralAmerica. ¡Otra vez una letra ahorrada a costa de las potencias antes señaladas! — El alemán odia en todas las cosas el orden, la regla y la ley: es aficionado al arbitrio individual y al propio capricho, mezclados con un poco de insulsa equidad de acuerdo con su agudo Juicio. Por eso dudo de si alguna vez los alemanes aprenderán a mantenerse siempre a la derecha en las calles, los caminos y los senderos, como hace inquebrantablemente todo siervo británico en los tres estados del Reino Unido y en todas las colonias; — ello, por grande y evidente que sea la ventaja de esa norma. También en las reuniones sociales, en los clubs y otros lugares semejantes, se ve como muchos rompen gustosa y voluntariamente las más oportunas leyes de sociedad aun sin obtener ninguna ventaja para su comodidad. Pero Goethe dice:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker