Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Volviendo a la brevedad, concisión y laconismo de la expresión de los que aquà hablamos, estos no proceden en realidad sino de la riqueza y el peso de los pensamientos, por lo que no necesitan para nada aquel miserable recorte de palabras y frases que se adopta como medio para abreviar la expresión y que aquà he censurado de una vez como es debido. Pues los pensamientos importantes y fecundos, es decir, los que en general merecen ser escritos, han de proporcionar materia y contenido suficientes para llenar los periodos que los expresan, incluso en la perfección gramatical y léxica de todas sus partes; y ello al punto de que no parecerán huecos, vacÃos o de poco peso sino que la exposición se mantendrá siempre breve y concisa, y al mismo tiempo el pensamiento encontrará en ella su expresión comprensible y cómoda, e incluso se desarrollará y moverá con gracia. Asà pues, no se deben contraer las palabras y las formas lingüÃsticas sino agrandar los pensamientos, del mismo modo que un convaleciente debe estar en condiciones de llenar sus ropas como antes, no estrechando estas, sino recuperando su corpulencia.